Curiosidades sobre las chinches de cama

Si un día al levantarte por la mañana notas un ligero sarpullido que te provoca picor, puede ser que en tu colchón haya huéspedes indeseados. Nos referimos a las chinches de cama, unos pequeños insectos que se esconden en el dormitorio y se alimentan de tu sangre mientras duermes. Sus mordeduras pueden ocasionar erupciones de diferentes tamaños, pero su diagnóstico no siempre es sencillo. Como empresa especializada en el control de plagas en Galicia te contamos que su tamaño es tan reducido que es difícil verlas sin buscarlas. Pueden medir entre 6 y 8 milímetros y su color es marrón, aunque puede volverse rojizo después de alimentarse.

Las chinches de cama se camuflan entre los pliegues de la maleta o la ropa y viajan cómodamente como polizón de un lugar a otro. Por este motivo, cuando pases la noche en un hotel, te recomendamos no colocar la maleta cerca de la cama (uno de sus escondites preferidos) para evitar que te acompañen a la vuelta de tu viaje.

El principal problema de la presencia de estos insectos es que pueden mermar la salud de las personas, contagiándoles enfermedades. Otro factor relevante es la rapidez con la que las chinches de cama se reproducen, cada hembra puede poner hasta 200 huevos que tardarán entre una y dos semanas en eclosionar. Las recién nacidas sólo necesitarán entre uno o dos meses para alcanzar la edad adulta y comenzar a reproducirse. Cifras que convierten a esta especie en una auténtica plaga.

Los pliegues del colchón son los huecos más habituales para encontrar a estos pequeños insectos. Pero no son el único escondrijo donde buscarlos, pueden campar a sus anchas debajo de los muebles de la habitación, escondidos tras la moldura, en las alfombras o en la ropa. En NovaBuxos te recomendamos buscar bien en la zona de los dormitorios porque actúan con nocturnidad y alevosía, alimentándose de la sangre humana.

Según nuestra experiencia en el control de plagas en Galicia, deshacerse de la presencia de estos insectos en un determinado inmueble no es una tarea sencilla. Son difíciles de localizar y se reproducen con mucha celeridad. Motivo por el cual, la mejor opción será contratar un servicio profesional que se encargue de atajar el problema de raíz, llegando a cualquier rincón donde las chinches puedan permanecer escondidas.

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